Sin duda el ciberbullying es un tema complejo, especialmente en los estudiantes que frecuentemente se comunican a través de las redes sociales, cuyo mal uso afecta la convivencia en las comunidades escolares. Sin embargo, el problema va más allá de una sala de clases, por lo que requiere que los padres tomen en cartas en el asunto apoyando la formación inicial en el campo digital.

La Superintendencia de Educación realizó recientemente un catastro de sobre el acoso escolar en las redes sociales, el cual evidenció que el ciberbullying se manifiesta principalmente entre alumnos de quinto a octavo básico, cursos que concentran el 55% de las denuncias. Las mujeres son las más afectadas, cifra que alcanza el 82% de las denuncias.

Colgar una imagen comprometedora, un fotomontaje que avergüenza a la víctima, hacerse pasar por alguien con un perfil falso, memes burlescos, difamar, denigrar a otra persona, enviar mensajes amenazantes por chat, e-mail o SMS, son algunas de las formas de hostigamiento o violencia psicológica comunes que se genera entre niños y niñas, las cuales pueden llevar a las víctimas a sufrir consecuencias graves e irreversibles. 

Cada vez resulta más importante abordar todo tipo de acoso cibernético como el denominado ciberbullying, que se define como el uso de los medios telemáticos como Internet, telefonía móvil y videojuegos online para ejercer el acoso psicológico entre iguales.

Un hecho de estas características ocurrió el año 2006 en Iquique, cuando una joven de 13 años se suicidó por causa de las burlas sobre su apariencia, los golpes y las amenazas por chat que recibió horas antes de su triste final.

A raíz de episodios como el anterior, en el 2011 se aprobó la Ley de Violencia Escolar (Ley 20.536) que tiene como finalidad sancionar los hechos que pueden ser considerados como acoso escolar, ya sea dentro y fuera de los establecimientos educacionales. Sin embargo, la normativa no define el ciberbullying, que debido a sus características adquiere una gran dimensión, por lo tanto, es necesario su prevención en el contexto actual de una sociedad tecnológica y globalizada.

Es por eso es que en junio pasado un grupo de parlamentarios de la DC, el Frente Amplio, radicales, RN, UDI y PPD presentaron un proyecto de ley para tipificar como delito el ciberbullying y/o acoso cibernético, que en caso de los menores extendería la responsabilidad a los padres. Las penas irían desde los 51 a los 541 días de presidio, según precisó la diputada Loreto Carvajal a la Radio Bio Bio.

¿Cómo se manifiesta?

De acuerdo al sitio web http://www.ciberbullying.com , el ciberbullying atiende a otras causas, se manifiesta de formas muy diversas y sus estrategias de abordamiento y consecuencias también difieren. “Es bastante posible que el bullying sea seguido de ciberbullying. También es posible que el ciberbullying pueda acabar también en una situación de bullying, pero desde luego esto último sí que es poco probable”, describen.

Teniendo en cuenta sus características, el ciberbullying es un problema grave, debido a que el matoneo ocurre bajo el anonimato, pseudónimo y no hay una percepción inmediata del daño causado.

Según un estudio de la Universidad de Navarra y la Fundación Telefónica (2010), Chile es el país de Latinoamérica con mayor desarrollo de TIC, pues un 63% de los hogares chilenos tiene computador y la penetración de banda ancha e internet móvil 3G en los celulares es de 37,3 por cada 100 habitantes).

Según la Encuesta Nacional de Violencia en el Ámbito Escolar (2014), en que reconocen más agresiones por medios virtuales que cara a cara. Así el 54,1% dice fue víctima de agresiones verbales por redes, mientras que cara a cara son el 45,9%.

Cómo prevenir el ciberbullying

Es un fenómeno evidente que las nuevas generaciones se comunican frecuentemente por redes sociales dentro y fuera del colegio, por lo que las oportunidades para quienes deseen molestar o hostigar a un compañero se vuelven infinitas en la red.Estos mensajes de violencia psicológica se ejecutan mediantes cuentas en los grupos de WhatsApp, el Facebook, Instagram, entre otras aplicaciones. 

Así pues, resulta complejo eliminar el ciberbullying, razón por la cual se requiere de una labor preventiva que involucra a todos los actores de la sociedad, especialmente de los padres, quienes deben asumir un papel relevante en la formación de sus hijos.

En este sentido, Andrea Fernández, coordinadora de educación de Excelencia Educativa para Chile, sostiene que “la labor preventiva debe estar enfocada en la formación; por un lado, con el apoyo familiar hacia el cultivo de valores y desarrollo de la autoestima, haciendo hincapié en el diálogo y la información necesaria de acuerdo a la edad del niño o niña, y por otro, en la escuela generar el refuerzo en la formación con la promoción del compañerismo, el respeto y la convivencia sana. Se debe tener claro que el buen uso de las nuevas tecnologías es responsabilidad de toda la sociedad”.

En tanto, Néstor González, Magíster en Psicología y Líder de Investigación Social de Excelencia Educativa para Chile, advierte que el ciberbullying “El acoso cibernético tiene consecuencias negativas para los niños, y se pueden agrupar en cuatro categorías (psicológica, física, social y académica). En términos del impacto negativo sobre el bienestar psicológico, se ha descubierto que la participación del ciberbullying está relacionada con la depresión, la ansiedad, el estrés, los problemas emocionales, la baja autoestima y los pensamientos suicidas”.

El profesional agregó que los programas de prevención e intervención sobre el acoso cibernético son cruciales en estudiantes en edad escolar, en base a los estudios de numerosos investigadores del mundo, quienes recomiendan estrategias y métodos.

Entre los ejemplos de métodos de prevención se incluye:

  1. Proporcionar a los adolescentes capacitación en sus habilidades de empatía y mejorar las relaciones entre el cuidador y el niño (Ang y Goh, 2010) y capacitar a los educadores para que conozcan mejor el ciberacoso (Cassidy, Brown y Jackson, 2012).
  2. Pedir ayuda a un adulto después de haber sido víctima de ciberacoso se ha recomendado como una estrategia de intervención (Machackova, Cerna, Sevcikova, Dedkova y Daneback, 2013)
  3. Utilizar estrategias y técnicas de afrontamiento, como bloquear el ciberbullying o informar a la compañía de redes sociales (Riebel, Jager y Fischer, 2009). Sin embargo, la efectividad de estas estrategias no se ha investigado bien (por ejemplo, Machmutow, Perren, Sticca y Alsaker, 2012).
  4. Se necesita un enfoque basado en la evidencia, con investigaciones que garanticen la generalización de la muestra, ensayos de control aleatorizados y puntajes previos y posteriores a la prueba (Ross y Morrison, 2008).