Equipo Directivo del Colegio Santa Marta de Coquimbo recibió a Comunicaciones de la Corporación Excelencia Educativa para Chile.

El Colegio Santa Marta de Coquimbo, vive un año especial, por conmemorarse el Bicentenario del nacimiento del Beato Monseñor Tomás Reggio, fundador de la orden de Santa Marta, las religiosas italianas que hace 70 años llegaron a Chile encomendadas a una noble labor educativa a través del evangelio.

El establecimiento situado en el sector El Llano de Coquimbo, ha marcado un sello en varias generaciones de familias coquimbanas y actualmente tiene una matrícula de 1.109 estudiantes.  “Nosotros en este 2018 hacemos partícipe a la ciudad de Coquimbo, a través de ser Betania, el pueblito donde estaba Marta, María y Lázaro; y donde llegaba Jesús a descansar. Esa figura nos pone nuestro Padre Fundador- Tomás Reggio- para que cada lugar donde estemos sea como Betania. Cada lugar del colegio tiene que ser esa Betania, donde cada uno aporta y a la vez recibe”, narra Sor Alesandra Sales Lucas, directora del Colegio Santa Marta.

De esta manera, la inspiración del Beato Tomás Reggio se hizo realidad en una comunidad educativa integral, pues el mismo sacerdote de Génova promovió la bondad, la fe, el conocimiento y su visión vanguardista. Prueba de ello es que quedó en la historia como el fundador de la orden de Santa Marta, destacando a su vez como abogado, teólogo y periodista.

Todo el Equipo Directivo y de Gestión Escolar que recibió a la Corporación Excelencia Educativa para Chile, coincide en que esto ha ayudado a forjar una identidad en todas las generaciones que han estudiado en el Colegio Santa Marta. “Hay un sentido de pertenencia desde va desde el uniforme hasta la esencia de la persona. Más allá de lo cognitivo, trasciende a lo valórico”, destacó Sor Alessandra Sales. “Eso se puede percibir en todos nuestros colegios, porque no estamos solamente acá; todos los niños y niñas tienen la misma identidad”, complementó Sor Clara Verdugo.

“Educa evangelizando y evangeliza educando”

 “Cuando años atrás estábamos reflexionamos sobre nuestro proyecto educativo, que gracias a Dios teníamos una tradición y un fundamento bien hecho, ya teníamos una visión y una identidad. Entonces es mucho más que una frase, es algo que los apoderados pueden escuchar, entender y traspasar. Porque puede que nuestra misión en grande cueste quedar en la mente, pero traspasado a la vida es eso, no concebimos una escuela donde lo principal sea lo pedagógico, no pasamos a llevar el ser o la persona, pues nuestra transversalidad es el evangelio. Además, para eso nos fundó el Beato Tomás Reggio”, así Sor Alesandra Sales describió el lema que representa la misión del Colegio Santa Marta de Coquimbo.

 “Nuestro colegio siempre ha tenido el sello de ser inclusivo, en el sentido de que no hay diferencias en desarrollar talentos en los alumnos”, explicó Sandra Martínez Astudillo, la jefa de la Unidad Técnica Pedagógica, razones por la que se trabaja de manera articulada con el Proyecto de Integración Escolar (PIE).

“Desde ahí que se comenzó a trabajar con el Proyecto de Integración para darle esta prioridad a los niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE) más específicas, adoptando una metodología y una didáctica para este grupo de alumnos, quienes no son diferentes como personas, porque pensamos que la calidad de aprendizaje debe estar al alcance de todos”, agregó.

En este mismo orden de cosas, Daniela Ibacache Cáceres, del Programa de Integración Escolar (PIE), cuenta que se trabaja desde el 2007 trabajando con los cursos desde prebásica, básica y media. “Cuando se instauró todo lo del Decreto 170, comenzamos a trabajar los lineamientos y sobre esa base tenemos un trabajo bien consolidado en el aula, a través de la colaboración con los docentes. De a poco se ha ido avanzando con todos los cursos, atendiendo a las necesidades de cada uno de ellos”, aclaró.

Verificación de los avances del Plan de Mejoramiento Educativo

 “Se mide la progresión de estas acciones y el impacto que han tenido dentro del sistema de enseñanza y aprendizaje. Cada año hacemos una verificación, entonces vemos cuáles están implementadas y consolidadas, esas se mantienen. A su vez, vamos generando nuevas acciones para aquellas áreas que se encuentran más descendidas, según el diagnóstico”, aduce Sandra Martínez, respondiendo a la medición de las acciones que contiene un Plan de Mejoramiento Educativo.

“En nuestro PME hay acciones de todos los estamentos; hay acciones de PIE, convivencia escolar, formación ciudadana, del PISE (Plan Integral de Seguridad Estudiantil), del Centro de Alumnos y todo eso es lo que hace al colegio”, detalló la encargada de la Unidad Técnica Pedagógica.

¿Cómo se trabajan los indicadores de calidad?

 Según los datos de la Agencia de la Calidad, el año pasado obtuvieron indicadores de desarrollo personal y social sobre el promedio, tanto en la enseñaba básica como en la media. “Se da dentro de la comunidad por el desarrollo del sello, porque nosotros estamos centrados en que el alumno sea capaz de desarrollar sus talentos y convivir con el otro. Entonces los indicadores se dan de por sí”, explica Sandra Martínez.

Así también, en el SIMCE,  en general,  los resultados fueron positivos, más altos en comparación al mismo grupo socioeconómico, aunque aseguran que existen diversas realidades en los estudiantes del establecimiento. “No trabajamos en función de un SIMCE, pero sí trabajamos en la cobertura curricular para que el alumno aprenda según su nivel y su tiempo”, declaró Sor Alesandra Sales.

“Lo que sí hemos trabajado es la parte de hábitos de vida saludable, hay un plan de acción con los alumnos y en las reuniones de apoderados…Pueden traer nutriólogos, psicólogos para trabajar los hábitos de vida saludable, la pertenencia y la autoestima. Todo esto influye en los indicadores de calidad”, aseguran desde el Equipo Directivo.

La convivencia escolar como compromiso de todos

Otro factor importante, según explican, es el buen clima escolar. “El sentido de pertenencia es parte de nuestro trabajo enfocado en la convivencia escolar. Buscamos difundir la sana autoestima, la confianza entre nosotros y el compromiso. Comenzamos el día con la oración matinal, aparte de eso, tenemos actividades en formación ciudadana como la “misa a la chilena”. Se pide una buena relación entre padres y colegio, para promover este ambiente de respeto”, señaló Javiera Boglio Hurtado, encargada de convivencia escolar.

Para esto, explica la Madre Alesandra Sales, para la prevención de conflictos, “se busca actuar a tiempo, lo cual es una buena fortaleza, lo que implica, no caer en la inocencia de que nunca vamos a tener problemas, porque somos seres humanos somos hechos de la misma materia, entonces se actúa a tiempo con la red de apoyo”.

Al interior de la comunidad educativa del Colegio Santa Marta trabajan 97 personas atendiendo a más de 1.100 estudiantes, por lo que aseguran que resulta fundamental el trabajo articulado y la colaboración. “No se trabaja como estamentos aislados, hay acciones que son compartidas, por ejemplo, este año hicimos un test de autoestima para saber cómo estaban nuestros niños y niñas”, afirmó Daniela Ibacache del Programa de Integración Escolar (PIE).

 “Se hizo toda una campaña de sensibilización con alumnos, profesores y apoderados. Y después se hizo una retroalimentación de todos los resultados, promoviendo acciones para el buen trato, es decir, todo está articulado. Nunca dejamos afuera a nadie de la comunidad”, profundizó la encarga de PIE.

 Insertados en el corazón de Coquimbo

“Amando se educa”, dice el lema en las afueras del establecimiento educacional ubicado en la calle Manuel Rodríguez de Coquimbo.

Según la docente Cecilia Araya, encargada del Plan de Formación Ciudadana, los orígenes del colegio Santa Marta se remontan a 1.948, desde fines de la segunda guerra mundial, cuando las Religiosas de Santa Marta expandieron desde Talca la labor educativa hacia otros puntos del país. De esta manera, llegaron a Coquimbo en 1.962 para hacerse cargo de una pequeña parroquia, que con el tiempo creció hasta convertirse en un internado. Más tarde, con los cambios del sistema educativo en la década de los 80 pasaron a ser escuela subvencionada y desde hace 10 años (2.008) pasó a ser Fundación Educacional Santa Marta de Coquimbo.

La misión del colegio de enseñar y educar de forma integral a través de los principios evangelizadores de su fundador son los pilares que sostienen el Proyecto Educativo. De esta manera, el Colegio Santa Marta de Coquimbo ejecuta sus procesos de mejora continua, cultivando el sello y identidad que emergió de la visión del beato genovés Tomás Reggio, quien vio en Marta de Betania un ejemplo a seguir para todas las generaciones venideras.

“Queremos potenciar un estilo dinámico y actualizado en los docentes, que tenga que ver con cómo tratar y trabajar con la diversidad. Pensamos que este tiempo está lleno de cambios, por lo tanto, nosotros tenemos que estar preparados para estos nuevos entornos, porque no solamente es el alumno, es todo el núcleo familiar y la sociedad en sí”, concluyó Sandra Martínez, dando a entender que el Colegio Santa Marta, busca incluir y educar de manera integral a todos los niños y niñas de la comuna de Coquimbo.