Estudiantes del Colegio Colonia de Alfalfares en la experiencia “Yo leo y sueño”. Luego de leer el cuento “El más poderoso”, su mediador, Fabián, los guía a la representación artística de uno de los personajes de texto literario.

¿Entiendes lo que lees? ¿Sientes lo que lees? Diversos estudios aseguran que la lectura tiene un vínculo directo con los mundos internos de cada ser humano. Por esta razón, experiencias como “Yo leo y sueño”, conecta el mundo de la fantasía de los cuentos con las emociones y sentimientos de los niños y niñas, que a diario asisten al Campamento de Lenguaje organizado por la Corporación Excelencia Educativa para Chile.

Leer no significa que el niño o niña se siente y permanezca tranquilo en su banco, tampoco debiera ser una actividad aburrida, todo lo contrario, es un viaje placentero que les permite adquirir una herencia emocional, cultural, científica y literaria.

Leer, según la Real Academia Española, significa “pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados”. Y para comprender hay que desarrollar varias destrezas mentales o cognitivas, tales como; adivinar, anticipar lo que dirá un escrito, usar los conocimientos previos, elaborar inferencias, formular hipótesis y verificarlas hasta llegar a construir un significado.

Néstor González, psicólogo líder de investigación social de la Corporación Excelencia Educativa para Chile, señala al respecto que la forma de narrar un cuentos, historia o cualquier formato de lectura, “el niño lo aplica internamente de manera natural, por la capacidad del ser humano de estructurar los textos con lo que vive internamente. Por eso a mayor capacidad o entrenamiento en lectura, mayor comprensión del mundo emocional, psicológico y subjetivo”.

“La lectura, la narración de historias o el contar cuentos, tiene efectos en los aspectos de la memoria y el reconocimiento visual, lo cual se refleja en la capacidad de atención de un niño al momento de seguir un texto. Esto implica el acceso a un mayor vocabulario y articular más oraciones, lo cual tiene un paralelo muy importante en el ámbito afectivo psicológico, sobre todo en las investigaciones actuales, ya que según estudios el cerebro es capaz de leer las emociones y entrar al mundo interno a partir de una visión simbólica o de signos”, agregó el especialista.

Un estudio reciente realizado por los científicos sociales,  David Kidd y Emanuele Castano, pertenecientes a la New School for Social Research en Nueva York de Estados Unidos, reveló  que los lectores de ficción literaria comprenden mejor las emociones de los demás.

Según esta investigación, las pequeños que leen ficción literaria calibran los sentimientos de los demás con mayor precisión en comparación con quienes leen no ficción o quienes no leen. Vale decir, leer en forma continua buena ficción puede conducir a mejora la empatía de los niños y niñas.

En el campamento de lenguaje, cuando se leen los cuentos (El niño terrícola, Fra Francisco y El más poderoso) no solo escuchamos la voz del narrador, sino que las distintas voces de los personajes se complementan para ofrecernos su particular mirada, muchas veces sobre una misma realidad, ayudándonos a observar y vivir la complejidad de las relaciones personales y sociales.

Sin dudas, un motivo más para seguir leyendo lectura de ficción literaria y para continuar fomentando hábitos de lectura dentro y fuera del aula. Pues de este modo, se desarrollan paralelamente varias herramientas, tanto las cognitivas como las sociales y emocionales.